La apertura de Teeth of the Dog, en Casa de Campo, conectó el paisaje costero de La Romana con una nueva infraestructura de golf de alcance internacional. El campo no representa el inicio absoluto de este deporte en el país, pero sí un momento decisivo de su proyección turística y deportiva.
Pistas del cuaderno
Puntos clave
Teeth of the Dog abrió en 1971 en Casa de Campo, La Romana.
Casa de Campo atribuye el diseño original al arquitecto Pete Dye.
El resort destaca siete hoyos junto al mar y tres par tres que juegan sobre las olas.
La Presidencia presenta el campo como una referencia temprana del turismo deportivo y de golf.
La inauguración del campo no equivale al inicio absoluto del golf en el país.
El Ministerio de Turismo, en una nota de la Presidencia sobre la reapertura del campo, sitúa en 1971 la incursión dominicana en el turismo deportivo y de golf. Casa de Campo confirma que Teeth of the Dog abrió ese año y atribuye el diseño al arquitecto de campos Pete Dye. Ambas instituciones presentan la fecha como un hito del complejo y de la oferta turística nacional.
La geografía del trazado forma parte de su identidad. Casa de Campo describe siete hoyos junto a las formaciones coralinas del litoral caribeño y señala que tres hoyos par tres juegan sobre las olas hacia el green. La combinación de golf y costa convirtió el paisaje en parte del reto deportivo y de la imagen internacional del campo.
Su importancia no consiste en haber inventado el golf dominicano. La propia entrada distingue ese límite: el hito es la proyección de una instalación concreta dentro del turismo deportivo. Esa diferencia evita convertir la inauguración de un campo en la fecha de nacimiento de toda una disciplina en el país.
La apertura de 1971
Casa de Campo registra que Teeth of the Dog abrió en 1971 y que el diseño fue obra de Pete Dye. Un comunicado del propio resort publicado años después describe el campo como una de sus instalaciones de golf y señala una renovación en 2005. La fecha permite ubicar su trayectoria sin confundir apertura, rediseño o restauraciones posteriores.
La Presidencia, al informar sobre una reapertura en 2026, recordó que el turismo deportivo y de golf dominicano se remontaba a la inauguración de este campo. Ese es un encuadre institucional retrospectivo. No significa que antes de 1971 no existiera golf, sino que el Gobierno presenta Teeth of the Dog como una referencia decisiva para el segmento turístico.
Un recorrido definido por la costa
La ficha de Casa de Campo destaca siete hoyos que bordean las formaciones de coral y miran al mar Caribe. También indica que tres hoyos par tres cruzan sobre las olas hacia el green. Son rasgos del diseño que explican por qué el paisaje no funciona como mero fondo visual: condiciona el recorrido y la experiencia de juego.
La misma fuente vincula el nombre del campo con las rocas dentadas que sobresalen en la costa y sobre las que Dye dispuso tees y greens. Esta relación entre terreno y diseño es específica del lugar. No hace falta afirmar que cada hoyo es costero para explicar por qué la imagen del campo se hizo reconocible.
Golf, resort y turismo deportivo
Teeth of the Dog unió una disciplina internacional con la inversión turística en La Romana. Las fuentes oficiales lo describen como una pieza importante de Casa de Campo y como una referencia del golf caribeño. Esta historia habla de una infraestructura deportiva privada y de la promoción del destino, no de un programa público de acceso general al deporte.
Por eso el hito convive con una pregunta más amplia: cómo el deporte puede ser práctica recreativa, competición y producto turístico a la vez. Los documentos consultados permiten sostener que el campo se inauguró en 1971, que fue diseñado por Pete Dye y que su perfil se apoya en el litoral. No prueban por sí solos el impacto económico completo ni que el golf comenzara entonces en República Dominicana.